REVISTA CICPC
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que viene a hacer una trans-
formación. A veces no nos
adaptamos a los cambios, no
pensamos en lo bueno que
puedan ser esos cambios.
¿Qué hemos trabajado ahori-
ta? La situación de los Dere-
chos Humanos. Diariamente
se habla con los jefes, con el
personal; reúno los grupos y
me ha tocado reunirme con la
gente de Técnica Policial, de
Criminalística, a pesar de que
no soy su jefe directo, pero
soy una persona que hablo y
llego a la gente. Lo he hecho
a fin de hacerles entender el
por qué debemos mejorar.
MÍSTICA
--”Siempre nos hemos
mantenido en el primer lugar,
la mística de los hombres
que han pasado por aquí ha
hecho que esta institución se
mantenga en primer plano,
¿quizás por una generación
de relevo que no tiene esa
sensibilidad vamos a perder las cosas?”.
--La idea no es perder. Igualmente con
los investigadores, cada día se habla con
ellos para evitar el uso indebido del arma de
fuego; no podemos tener hombres en la calle
que disparen a todo lo que se mueva; hay que
acabar con la cultura de la violencia, nosotros
debemos trabajar y demostrar el delito cientí-
ficamente y no necesariamente vamos a ne-
cesitar enfrentarnos al delincuente, porque ya
cuando existan los verdaderos mecanismos y
comience a funcionar el sistema preventivo (y
las policías hagan las detenciones) a nosotros
sólo nos toca instruir y demostrar la participa-
ción del sujeto en el hecho que nos interesa.
Es la visión que yo tengo del futuro del Cicpc.
Independientemente de que yo me quede o
me vaya, quisiera que los que se queden sean
una verdadera generación de relevo.
PARA ASCENDER
Señaló que personas ajenas al Cicpc
“nos han acusado de que nuestros ascensos
no son por méritos, sino por casos esclareci-
dos y eso es falso. Hoy en día para ascender
hay ciertos requisitos, uno de ellos es el es-
tudio realizado en el Instituto Universitario de
Policía Científica. Para ser comisario general
tienes que tener la maestría, independiente-
mente de otros estudios que se tenga. Para
ser comisario tienes que ser licenciado”.
“Eso lo saben ellos” dijo el comisario jefe
Cirilo Perdomo, director general de la Revista
Cicpc. El entonces coordinador nacional de
Investigaciones Penales acotó que “la Mesa
Técnica, imagino, va a evaluar los currículos,
capacidad, preparación (de los funcionarios)
y esperemos que entiendan, porque quizás
desconocen la forma de convivir del funcio-
nario. Cada época es diferente, a lo mejor
cuando yo me vaya venga otro que no tuvo las
experiencias que tuve yo”.
Dijo algo que es muy cierto: los Derechos
Humanos los viola el Estado, “representado
por cualquier organización, cuyos funciona-
rios vulneran los derechos de las personas;
los delincuentes no los violan. Nuestro trabajo
es evitar que sigan esas violaciones de Dere-
chos Humanos por parte de nuestros funcio-
narios. No podemos seguir siendo señalados
por ese concepto. Solo hay que seguir hacien-
do nuestro trabajo, investigar, instruir”.
DERECHOS HUMANOS
--Se nos señala como violadores de De-
rechos Humanos y las estadísticas no mien-
ten, porque quienes son los primeros que van
a buscar al delincuente, los que están traba-
jando el caso. Aquí una resistencia a la auto-
ridad se considera una violación de Derechos
Humanos, hasta que se demuestre que fue
una resistencia. Quién sube al barrio a bus-
car a los delincuentes? El Cicpc y al llegar
son atacados a tiros y si se repele la acción
y cae alguno de los delincuentes, nos acu-
san de violación de los Derechos Humanos.
Cuando los funcionarios van a buscar al de-
lincuente salen la familia y los amigos, atacan
a los funcionarios y si estos se defienden nos
acusan de violadores de Derechos Humanos.
Van, denuncian y entran en las estadísticas.
Si podemos estar adelante
en las estadísticas, pero todo
tiene una justificación, lo que
pasa es que aquí de una vez
se toma como violación de
Derechos Humanos.
MUERTOS POR BALAS
PERDIDAS
Cuando se le consultó
sobre las personas inocentes
que mueren víctima de balas
perdidas, el comisario general
Douglas Rico respondió que
“en la actualidad se está tra-
bajando en un proyecto de la
Ley Desarme y se comienza
por el estudio de dónde sa-
len tantas municiones, tantas
armas. Si no hubiera tantas
municiones el delincuente no
malgastaría los proyectiles.
Hay tantas que el delincuente
las gasta disparando al aire y
a veces en enfrentamientos
entre bandas, pero resulta
que la persona está un poqui-
to más allá de donde los delin-
cuentes disparan y recibe el golpe mortal. Así
vemos casos fortuitos, balas que vienen frías”.
Mencionó que hacía poco tiempo un niño
de 12 años estaba jugando con unos amigui-
tos, a las 9 de la noche frente a su casa.
--Un compañerito le dice “tienes sangre
en la cabeza” y al verse la sangre se des-
mayó, lo llevaron al hospital y en la mañana
murió. Se está haciendo un buen trabajo para
ver como se minimiza la cantidad de armas y
municiones, porque si el delincuente no tiene
municiones, no vemos esa cantidad de dispa-
ros que ocurren cuando se está cometiendo
un hecho. Descargan toda la furia que tienen
en el arma y arroja como resultado esa gran
cantidad de disparos.
EL MENSAJE
El comisario general Douglas Rico en-
vió un mensaje “al funcionario que viene cre-
ciendo: agente, detective, subinspector, ins-
pector. El llamado es a la sensibilidad, a que
haya un espíritu de pertenencia a la institu-
ción, que no estén aquí por estar. La mayoría
de los problemas que están ocurriendo en el
Cicpc vienen de ese grueso de nuestro per-
sonal. Está en cada uno de ellos reflexionar
sobre su trabajo y su familia, porque todas
las cosas que ellos hagan van a repercutir
sobre su familia. El llamado también es a la
conciencia, a hacer las cosas bien, sobre
todo ellos.
Un mes después fue beneficiado por
la directiva del organismo con su jubilación,
luego de prestar 27 años de servicio
l
Con el personal que lo apoyó en su trabajo diario